martes, 19 de abril de 2011

Salta



Tus uñas se me clavavan en la piel mientras tu mirada hacía lo mismo con mi alma. El sol se precipitaba sobre el horizonte y la ciudad, tan puta como siempre, se desplegaba a nuestros pies, vibrante y reluciente, como queriendo demostrar cuán poco importábamos nosotros en esos campos de asfalto y bosques de antenas.
-Saltemos.-tu voz resonó segura y fuerte. Sin dudar, porque tú nunca dudabas; era una de las cosas que más me gustaban de ti.
-¿De verdad quieres hacerlo?
-¡Claro! ¿Por qué no? ¿Quién lo dijo? Creo que estaba en la carta de suicidio de Kurt Cobain; "Es mejor quemarse que apagarse lentamente". Prefiero que esto acabe ahora, con los pensamientos borrachos en endorfinas y felicidad que encontrarme que seguimos juntos a los 40, con dos criajos egoístas a los que mantener y que no nos aguantamos más allá de la monotonía y costumbre.
-Así que piensas que estamos condenados.
-"Cariño", tu y yo jamás hemos tenido algo por lo que estar condenados, simplemente porque jamás hemos tenido nada.
-¿Y esperas que salte contigo por nada entonces?
-Sí. Espero que saltes conmigo. ¿Y sabes como estoy tan seguro de que lo harás? Porque esta nada es lo mejor que has tenido en tu vida. Esta noche que está a punto de llegar es lo único por lo que te has seguido levantando cada mañana todo este tiempo, sólo voy a sacarte de tu miseria.
Cierto sabor amargo se fundía en mi mente al unísono de tu sonrisa de grandísimo hijo de puta relucía en tu mirada. La discusión empezaba a ser jodida.
-Pero a ver, si tan poco te importa esto ¿por qué quieres saltar tú?
-Porque yo tampoco tengo nada mejor por lo que seguir despertándome cada mañana. No me digas que la idea no te pone.
-De acuerdo. Como siempre, caigo. Saltemos.
-¿Contamos hasta 3 o...?
-No seas mariconazo. Saltemos y punto. Ya mismo.


No hubo caída ni impacto, quizá porque no salté. Vi tu figura precipitarse al vacío, a los pies de esa ciudad maldita; aún me pregunto por qué no fui capaz.


Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea, y en los tuyos había demasiada esperanza. Esperanza por encontrar algo de esperanza, malditas paradojas de la vida.

3 comentarios:

Sara dijo...

Me encantan los finales inesperados

muy buena entrada, te sigo! Abrazos:D

Su dijo...

Ese final, esa frase de Zafón...

Lilith dijo...

La verdad es que adoro todos los libros de Zafón (el último llega al nivel de obra de arte en mi parecer).
Un beso!