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martes, 12 de julio de 2011

Precio necesario

Escribir se ha vuelto algo fatídico desde que las esperanzas de futuro son casi reales y el sueño de un mundo imposible no es más que nada.
Llevo días amparando mis sueños en mundos extraños, mundos que no deberían significar nada más que el hecho de que mi subconsciente pierde el norte. Sueños que me llevan a pasados inexistentes, que me devuelven a épocas de mi vida perdidas, y despierto pensando en si hice, aunque sólo fuese una vez, lo correcto. Y es que tú, sombra anónima, jamás exististe. Y es que tú, mi pequeña inspiración y soplo de aire fresco, te has desvanecido entre tanto gas tóxico.
A veces pierdo la noción del porqué de las cosas. No entiendo bien si he caído en la rutina o quizá jamás estuve fuera de la monotonía. Es como si el dolor, el que siento más lejano que nunca, fuera el precio necesario para que mis sueños tuvieran sentido. Como si sólo pudiera avanzar como persona cuando estoy sumida en vacío.



-La inspiración sólo llega con los cielos más oscuros.
Y la brisa se lleva tu voz, lejos de mi vida, que sólo es luz.

viernes, 27 de mayo de 2011

Pasar página





Había algo mágico flotando en el aire, quizá fuera el perfume a muerte o quizá nuestro futuro aplastándonos, acercándose con mas embestida que nunca.
-No creo en el amor.
-Lo sé, pero es mentira.
Me quedé un rato reflexionándolo, y admití que tenía razón. Como siempre.
-¿Sabes que te quise?
-También lo sé, pero eso se acabó.
-Cierto.
Sonreí, y fue de esas sonrisas que intentas esconder por miedo a que la felicidad se te escape por esa curva.
-¿Le quieres, verdad?
-Sí.
Pasó un largo silencio. Me habría gustado pensar, Jimmy, que te reconcomía que hubiera conseguido todo esto sin ti. Me habría gustado ver una sombra de envidia en ti, pero no fue así. El mundo seguía siendo una mierda, el mundo seguía dando vueltas como una mala puta y el mundo seguía sin merecer la pena, pero algo me susurraba que en el fondo nada importaba. Bueno, salvo una cosa.
-¿Seguirás necesitándome?-La voz de J sonaba algo triste, aunque quizá eran imaginaciones mías.
-No. No te necesito, pero tampoco me importa que sigas por aquí.
-Joder C, no te reconozco.-En cualquier otro momento eso habría sonado a decepción, yo había sido tu proyecto de mentalidad, lo sabía muy bien Jimmy, pero lo dijiste con algo casi parecido a la admiración, algo que jamás habías parecido manifestar hacia mi persona. No antes.
-No sé... ¿es esto felicidad?-Realmente esperaba que me contestaras, tú eras el único que tenía respuestas para estas cosas.
-Aún te queda mucho camino para eso, pequeña. Pero confío en ti. Aunque bien pensado no, no confío en ti, confío en él.
Lancé una carcvajada nerviosa al aire, había algo que me ponía los pelos de punta en lo que habías dicho, y no acertaba muy bien a saber qué era.
Jimmy simplemete dio media vuelta, con su pitillo entre los labios y esa mirada que era más vieja que el universo.

*   *   *   *   *

Siempre digo que las sombras nunca dejarán de seguirnos, que el pasado se nos graba a fuego en la mente y nada desaparece realmente. Pasar página es continuar en la misma historia. Pero ahí está J y aquí estoy yo. Y soy feliz porque ¿sabes qué? Todo brilla.

viernes, 4 de marzo de 2011

Promesas

-Me siento sola.
J estaba a mi lado, sentado en cuclillas con al mirada perdida en algún otro mundo. Mordisqueaba una chocolatina Twix, de esas que tienen ese horrible caramelo con galleta.
Su mano se acercó a la mía.
-Me tienes aquí, ¿qué más quieres?-sus palabras volaron en forma de sarcasmo, como si quisiera lanzarme dardos envenenados pero se conformara con eso.
-No sé lo que quiero.
-Pero qué gran verdad.
En el fondo sí lo sabía, querría acabar con todo, quería ver mi sangre corriendo por el suelo, quería apagar todas las voces, todos los reproches, olvidarme de las sombras que minaban mi sueño. En fin, que quería pegarme un puto tiro, abrirme el antebrazo en canal.
Jimmy adivinó lo que pensaba y me dirigió una mirada triste; contrastaba con la ironía de antes.
-Déjalo. Lo sabes bien, la autodestrucción, el desprecio, no te llevarán a ningúin sitio. No tiene razón de ser el que te dediques a causarte infelicidad por reprocharte errores que jamás cometiste.
-Tienes razón.- lo dije de corazón, pero eso no cambiaba lo que pensaba.
J acercó su escuálido cuerpo al mío. Atrajo mi cabeza con ternura, y plantó sus labios sobre los míos. No era un beso de amor, ni siquiera de ternura. Sólo una promesa.
Aspiró con fuerza y separó su cara.
-No te volveré a dejar.

*  *  *  *  *
 

El exterior era oscuro, casi siniestro. El silencio me dolía en los oídos. Por un momento recordé lo que me había dicho. El miedo de mí misma me corroía las entrañas.
-Más te vale maldito imbécil. Más te vale.

domingo, 13 de febrero de 2011

Belleza



-El mundo es precioso. No lo vemos, pero es precioso.
-Eso es discutible.-me reí ante tal afirmación, pero su mirada me cortó completamente.
-¿Es que no puedes verlo? ¿No lo sientes?
-¿El qué J? ¿El odio? ¿El asco que nos tenemos unos a otros, la hipocresía?
-Bah, deja de mirarte el ombligo. Males menores. ¡El mundo es precioso y no lo ves porque estás demasiado ocupada con tus pequeñas gilipolleces!
Esas acusaciones deberían haberme puesto a la defensiva.
-El mundo no es precioso, J. Ni siquiera llega a la categoría de bonito o aceptable. La mayoría nos mataríamos entre nosotros por una mansión con piscina. Hay muerte, y falsedad, el amor es algo egoísta y la amistad hipócrita.
-Y tú una imbécil. ¿sabes qué falla en tus argumentos?
-¿Qué?
-Que sólo te fijas en la humanidad. El mundo es demasiado bello como para que los ojos de un humano lo comprendan. Hay muerte, sí, pero éso implica que también hay vida. Y ésta es corta, fugaz. Apasionante. Es algo que jamás entenderás si no sales de tu cáscara de una maldita vez. Hay hipocresía y maldad, sí, pero es que si no las hubiera ¿cómo distinguirías la bondad? Todos nacemos con luz dentro, con paz, pero nos empeñamos en ofuscarnos con nimiedades. Así que deja de encarcelarte. Somos nuestro peor enemigo, nosotros mismos nos quitamos la felicidad que tan inalcanzable vemos pero que en el fondo está con nosotros desde siempre.

viernes, 4 de febrero de 2011

Experiencia



-No deberías escribir sobre algo que desconoces tanto.
-¿A qué te refieres?
-Al amor. Es terreno peligroso intentar acertar algo que apenas has rozado.- me clavó esa mirada que decía que por mucho que sus rasgos fueran los de un niño sus ideas daban mil vueltas a las mías.
-No me digas. Entonces dime J, ¿sobre qué carajo debería escribir?
-No deberías escribir.
-¿Por?
-Porqué aún no has vivido nada.

jueves, 27 de enero de 2011

Need your soul

-Sabes J, te quiero.
-¡Por dios! ¿Qué coño te has tomado?
-Oh, vamos, no exageres.
-Era coña, tranquila. Nada de lo que digas me va a sorprender a estas alturas. -hizo un gesto de impotencia mientras cogía algo parecido a un terrón de azúcar y lo lamía ligeramente.
-¿Y eso debería tranquilizarme?
-Si el mundo fuera un sitio más lógico tú estarías en un maldito psiquiátrico. Hasta yo lo sé. -lanzó el supuesto terrón hacia el vacío de su espalda.
-Bah, si el mundo fuera más lógico también sería más aburrido.
-Ahí la has clavado. Bueno, y si el mundo fuera más aburrido tú tampoco hablarías con gente de dudosa existencia.
-Bueno, el día que me dé por quemar un hospital nadie puede decir que no lo advertí.
-¿Y eso es excusa? -su mirada, negra como el mismo universo, taladró mi mente como calibrando de qué era o no capaz, pero advertí que en el fondo hoy estaba de buen humor.
-Lo es para mí.

   *  *  *  *  *



-Jimmy, he tenido un sueño raro.
-Los tuyos siempre lo son. ¿Otra vez montañas rusas y pederastas?
-No, me refiero a raro de verdad. He soñado que era feliz.





viernes, 21 de enero de 2011

Envidia

-Sabes, todo lo que escribes resulta trágico.
-Sí, bueno, la vida es trágica, ¿no? Y la gente lo que quiere es ver que todos los demás son tan infelices como ellos mismos.





miércoles, 19 de enero de 2011

Ceguera

-C, antes mencionaste algo así como una psicopatía fingida. ¿A qué te refieres?
-Bueno, el tema es algo confuso. Tú no formas parte de esa movida aunque en teoría deberías entenderlo, he encontrado gente con los mismos... llamémoslos síntomas, pero no tan fuertes. Es... como una obsesión por lo malsano, la muerte, el odio... las ganas de crear dolor para ahogar el propio. Una especie de pánico encubierto con sadismo.
-¿Sientes eso?
-Contínuamente, J. No dejo de repetirme que va a pasárseme, pero luego hay algo... una cosa estúpida que hace que cambie completamente de opinión y vuelva a lo de antes.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo que sienta desprecio hacia mi en los que representa que deberían quererme, soy hipersensible a la negación.
-Así que según tú... ¿es un escudo?
-Sí, bueno, si ni yo misma me acepto, ¿cómo va ha hacerlo otro? No sé, intento no pensar mucho en el tema, al fin y al cabo estoy en una época de mi vida bastante... no sé, ¿buena? A ratos.
-Volviendo a lo de antes... ¿por qué te sientes culpable por desear ser amada? Y no me digas que por que no te lo mereces, ambos sabemos que no es verdad.
-Bueno, podría decir que es otra forma de encubrirlo, porque... ¿sabes? Soy yo la cerrada, la que le tiene pánico a cualquier tipo de relación. Que aparte a al gente sin más y luego quiera que se me acerquen es una hipocresía total.
-Todo el mundo es hipócrita.
-Cierto, pero creo que debo intentarlo al menos.
-Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso.
-Lo sé.


            *   *   *   *

-¿Sabes, J? He soñado que la palmabas.
-¿Cómo era?
-Bueno,  confuso. Yo trabajaba para alguien, ya sabes, algo así como asesina a sueldo, lo de siempre. Tú sabías demasiado y yo te degollé.
-¿No será por las conversaciones?
-Seguro.
-Así que piensas que llegará el momento en el que inevitablemente la oscuridad de tu interior me engulla como ha pasado con las otras voces.
-Exacto, ha pasado antes. Es como si fuera perdiendo partes de mí misma por el camino. Como tú, que no eres yo pero formas parte de mí, oigo tu voz diciéndome lo que puedo permitirme arriesgar y lo que no. Barajando posibilidades. Creo que eres una parte de la cordura... no, la cordura no, la posibilidad de llegar a ser feliz, que me queda.
-C, no te voy a dejar.
-Claro que no, yo te controlo, sin mí no existirías. Pero si fueras un ente ajeno a mi mente lo harías, como todo el mundo lo hace hacia todo el mundo. Es ley de vida. Nada es para siempre. Pero la cuestión no es si tú vas a dejarme o no. La cuestión es si mi oscuridad interior no va a engullirte, como pasa cada tanto con algo que me importa.
-Así que la voy a palmar. Que forma tan bonita de decírmelo.
-Oye, J, no te las des ahora de persona real con sentimientos. Sólo estás ahí para mantenerme a flote. Así que cállate de un puñetera vez.
-Vale, estás transcribiendo esto para hacer una entrada en un blog de mierda que se llama Conversaciones con Jimmy ¿y me dices que me calle?
-Touché.
-No te preocupes, ya sabes, soy de los pocos que lo entiende todo.
-Lo que sea.
-Deja de rayarte.
-Hablar con gente imaginaria no ayuda.
-Lo sé.

martes, 11 de enero de 2011

Libérate de ti mismo

-Hola
-Hola, J
-¿Cómo te encuentras?
-¿Qué representa que debería responder a eso?
-No sé, depende de cómo te sientas.
-Bueno..., no sé, ¿puedo contar algo aleatorio sin más? Creo que me ayudará.
-Claro
-Mm..., hoy me acordé de algo de mi infancia a lo que nunca había prestado atención. Había una niña, no me acuerdo de cómo se llamaba, tenía unas gafas gigantes y aspecto de que se iba a caer al primer roce. Yo me peleaba con los imbéciles que se metían con ella. Recuerdo que a los 7 años, después de venir aquí y enterarme de que todo el mundo había creido conveniente que ella repitiese curso, me sentí culpable.
-¿Por qué me cuentas precisamente esto?
-No sé, tenía que sacarlo, supongo.
-Entiendo.
-Bueno, ella me gustaba, siempre he pensado que todos nosotros, los marginados o los raros, como sea, tenemos que apoyarnos. No sé, en el fondo siempre me sentí diferente, siempre he tenido esa especie de obsesión por contradecir todo lo que me rodea. Si el mundo está feliz yo debería estar triste. Creo que esa es una de las razones que me han echo ser una inadaptada.
-¿Cuáles son las demás?
-No estoy segura, hay muchas cosas, ¿sabes? Bueno, desde siempre creo recordar que me gusta más vivir en mi mente que en el mundo. Es algo extraño, me encuentro con unos amigos por la calle, caminamos y reimos y de pronto me asalta el pensamiento de que en el fondo sé que me lo pasaría mejor en casa, creándome mis fantasías, huyendo del mundo. Hay gente a la que parece que le resulta fácil esto, vivir por la piel, para mí es estresante.
-¿No será por que en realidad es un bloqueo emocional?
-Quiza, quién sabe.
-Me refiero a que, bueno, estoy en tu cabeza y sé que en el fondo eres una persona sensible, con un gran sentido de la responsabilidad, no sobre ti misma, pero sí sobre los demás, y eso te crea ansiedad sobre todas las cosas que no controlas, que crees que deberías arreglar.
-No creo, a veces siento una ansiedad terrible sin razón, es verdad, pero creo que todo esto no es más que una manera de demostrarle a mi padre lo que valgo, ¿sabes? El típico caso donde hubieran querido que fuera tío. A causa de esto me esforcé muchísimo por gustarle y para que me quisiera, hasta que un día me di cuenta de que no era el superhombre que me había creído. Sólo otro imbécil, como todos.
-Así que te decepcionó.
-Algo así, supongo que es normal.
-¿Le has contado todo esto a alguien más?
-No, nunca, pero bueno, tú eso también lo sabes, y supongo que con mis antecedentes hubiera debido.
-¿Antecedentes?
-Sí, bueno, la obsesión que tenía con la muerte, el intento de suicidio, supongo que es algo por lo que todo el mundo acaba pasando tarde o temprano, no sé. También estuve varios años con depresión, ahora creo que me encuentro en la línea del amor/odio hacia mí misma, una especie de necesidad primaria de reafirmarme como persona y el deseo de sentirme eliminada del mundo, de convertirme en la nada. El nirvana.
-Y ese deseo... ¿lo calificas como autodesprecio?
-Ya no sé cómo lo llamo, es simplemente... que no siento que merezca nada realmente, ¿sabes? ¿Qué he echo para merecerlo? ¡Nada! Creo que me siento culpable por desear cosas.
-¿Qué tipo de cosas?
-No sé... como querer dejar de estar sola, empezar a vivir mi vida...
-¿Dejar de estar sola?
-Sí, bueno, encontrar a mi alma gemela o algo. No, en el fondo no creo en eso, sólo quiero saber cómo es ser lo más importante del mundo para alguien. Creo que nunca lo he sido.
-¿Te culpas por desear eso?
-Sí, claro, como ya he dicho antes, no he hecho nada para merecerlo.
-¿Y los demás, qué han hecho para merecer que tú hagas eso?
-¿Quién ha dicho que lo haga?
-Por como hablas.
-Bueno, entonces supongo que es algo de complejo de inferioridad, quién sabe.