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viernes, 25 de mayo de 2012

Mírame



Aviones de papel y metáforas se plantan en mi mente. Las viejas ideas del pasado siguen tan arreladas como siempre; quizá sea cierto eso de que borrarlo todo es imposible.
Pequeños aviones de papel manchado de tinta rojo corazón, en trazos firmes y duros que demuestran que tu ausencia es mi única verdad. Pero eso no importa. No importa. En absoluto. Jamás lo ha hecho.
Largas cadenas de aviones de papel en fila. Empiezo a seguirlos en la oscuridad de mi subconsciente. Por un momento la curiosidad me pica por dentro, me pregunto si lo que hay escrito ahí es mi mayor monstruo. Me pregunto si el camino me conducirá hasta el pequeño infierno dentro de mí. Todos tenemos un lugar así en nuestro interior. Un pequeño impulso a deshacer las figuras para saber qué es lo que marca esa tinta, rojo sangre. 
Sin embargo sigo mi camino, corriendo cada vez más. El centro y principio de todo es la única razón que puedo entender, y está al final de la sinuosa fila de aviones. Naves. Vuelos. Volar. Volar como el humo de tu cigarrillo hacia mi cielo personal, volar como tú lo hacías cuando me bañabas en promesas de sangre. 
A veces me pregunto si no va a ser que, cada instante que pasa es un mundo en si. Bien podrían haber infinitos mundos y que nosotros estuviésemos viajando a través de ellos a velocidad supersónica. La misma velocidad con la que desaparece un instante, una emoción, una idea, para darle lugar al vacío.
Acelero el paso, cada vez más. La pequeña luz que me enseña dónde está el próximo avión con presición milimétrica va haciéndose más ténue. Pierdo fuerzas, pierdo ímpetu. ¿Por qué cada vez que siento tener algo bueno en la vida pierdo interés? ¿Por qué mi mundo gira en torno a pequeñas preguntas sin importancia? La pequeña luz se ha casi apagado y busco el rastro de aviones a tientas. Rozo un trozito de ala y me quema en la piel; el dolor me obliga a dejarlo ir al instante. Aún así em obligo a seguir, pisando los aviones, uno a uno. ¿Estaré llegando hacia mi cielo personal?
Es divertido ver como una vez se consigue algo, se deja de desear. Qué crueldad es ésa la de darnos la idea de felicidad como algo imposible. Qué triste es eso de saber de tu muerte antes de vivirla.
Los aviones me queman en la planta de los pies, con una especie de dolor punzante. Intento acelerar el paso tanto como puedo. Vuelvo a pensar en as palabras que habrá trazadas en ésas figuras, pero eso no importa; no cuando estoy a punto de llegar al centro de mí. La oscuridad es completa y cálida, ¿no será ésa la sensación del vientre de nuestras madres? Como si todo lo demás estuviera exactamente igual aparte del miedo. Su ausencia total y absoluta.
A lo lejos hay una luz, débil. Corro todo lo que puedo, viendo que el rastro de aviones de papel llega justo hacia ella. Me acerco lo suficiente para distinguir que la luz es en si una puerta, pequeña y llana, que parece emanar esa luminosidad, de la nada. El vacío. Poso la mano en el pomo. Voy a morir algún día; tú también lo harás. Creo que eso último es lo que más me asusta. La tragedia de la vida es vivirla sin sentido. 
Pongo la mente en blanco. Abro la puerta. Parece una estancia, en medio de ese laberinto de ojas y oscuridad. En el fondo hay una luz. No eres tú, ni es un fantasma, ni una metáfora. En lo más oscuro de mí hay una pequeña carta deformada, que antaño fue uno de esos miles de aviones que pisé. LLego hasta la carta y fijo la mirada en esos trazos rojo cielo. Por un momento pienso que me he olvidado de leer.
"Mírame. Mírame. Éste es el monstruo de tu interior. Mira qué grande se hace."


*   *   *   *   *

Recuerdo alejarme corriendo. Recuerdo el vacío que a veces siento, la falta de emoción, como un simple bloqueo. Recuerdo soñar con que vuelvo a sentirme viva y llena y feliz. 


Mírame.

lunes, 7 de mayo de 2012

A ti, seas quien seas,


(y tú ya sabes quien eres):

Sólo te pido que me recuerdes, que no me dejes ir siendo otro fantasma perdido en un mar de circunstancias. Y te prometo que me convertiré en la persona que tú me creías ser.



Y manzanas y burros y verde y chocolate y Barcelona y comida china y vestidos y viento y playa y tardes de lluvia y agua demasiado salada, y semáforos y disculpas y llamadas y distancia y quilómetros que parten el alma y trenes y gente con la mirada extraña y dragones y anillos y caídas del sofá y noches de hablar y pelis y bizcocho quemado y toallas y mensajes y bromas y pensar en mundos mejores y libros y algún que otro beso y te quieros y promesas, e inseguridad






y fin.



viernes, 6 de abril de 2012

No te espero


A veces siento que todo lo vivido está muy lejos, como si fueran los recuerdos de otro que acaban por equivocación divina en mí.



No espero nada de ti. No espero una mirada, ni tu corazón, ni siquiera un "espero que todo vaya bien". No espero tu vida colgando de mis manos ni que te esfuerces en hacerme creer que el mundo no es algo tan jodido como creo y sé que es. Nunca espero que me esperes, nunca dependo de ti. Sólo me pregunto cómo pudiste atreverte a volverlo todo cenizas, cómo fuiste capaz de clavar tu pupila al vacío, incluso cuando no había más que meteduras de pata.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Sombras


El tiempo no existe, se funde con el espacio en el azul cobalto del cielo. De ese cielo que tampoco existe, porque no hay nada que exista sin que se crea en ello, y ya nadie cree en el cielo, como tampoco creen en la humanidad, la mente y el alma.
Aun así hubo un tiempo en el que sí creíamos en que se podían mover montañas con un pestañeo, en la magia o en la salvación de lo insalvable; el amor. Hubo un tiempo y hubo gente que lo sostuvo, porque sin nadie que cuente los segundos que pasan nada tendría sentido.
Somos todo y somos nada. Fuego y agua. Cielo y tierra. Mente o alma.



Sombra A
El cielo es rojo carmín y se refleja en su mirada. Cadáveres de sueños pasados se deshacen como telarañas por doquier, pues a diferencia de la aburrida Tierra, ese lugar sí tiene un material del que se tejen los sueños; es algo frágil y corrompible. Su figura, esbelta, no puede ser otra que la de una sombra; fantasma del remordimiento. Ni siquiera existe, pero eso no es problema para anhelar. No sabe cuánto hace que está ahí; siente el paso de las horas como fuego en el alma, cada vez más fuerte, cada vez más eterno. Hay algo que falla, algo que siempre ha fallado en ese sitio, que no es más que consciencia, que no es más que emoción.
La música empieza a sonar, y ella baila con el aire y hace que se retuerza, vibrando sin esfuerzo.

Sombra B
El cielo es azul cobalto y se refleja en su mirada. El océano a su alrededor es infinito, pero no es agua lo que lo forma, sino palabras. Y es que ahí las palabras tienen material propio, algo fuerte y persistente, inmortal. Su figura, esbelta, no puede ser otra que la de una sombra; fantasma de lo que nunca sucedió. Ni siquiera existe, pero eso no es motivo para no llorar. Y sus lágrimas se funden con el océano de sus pies en algo extraño; la soledad de ese sitio se puede leer en cada molécula de su cuerpo. Hay algo que falla, algo que siempre ha fallado en ese sitio, que no es más que consciencia, que no es más que pensamiento.
La música empieza a sonar viniendo de ninguna parte.

Y esa música, sin sílabas ni melodía, no es más que un simple mensaje. Y ambos son uno sin saberlo. Ambos se funden, se aman, se necesitan más allá de la muerte o cualquier parámetro descriptible. Sin saberlo. Porque la perfecta complementación no viene del negro y el blanco, del odio y el amor. Todo radica en la mente y el alma; tú jodes mis fantasmas, yo exorcizo tus demonios.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Aburrida de corazón





He vuelto a perderme. Sabía cuál era mi faro, iluminaba toda la ciudad con esa luz incandescente, brillo gamma, que desvanecía las sombras sin dejar rastro. Y sin sombras no puede haber nada. Luz y oscuridad van de la mano, los contrastes siempre encajan.
Vuelvo a sentirme como la niña deseosa de atención de antes. No sé si me reconozco despreciándome; quizá sea lo contrario. No me veo con cojones de mirar el pasado en relación a lo que sea esto; tampoco creo que importe ahora mismo.
Me pican los ojos; las mismas notas melosas suenan por enésima vez. Hay algo que me impide irme a la cama, estoy segura de que me he olvidado de hacer algo hoy. Sigo respirando, que con los tiempos que corren ya es un paso. Un paso más hacia el final, quiero decir. 
No quiero ser especial; especiales lo son los que hacen algo poco común con gracia, a mí me suceden las putadas autoprovocadas, para qué negarlo ya.
Tengo tantas voces dentro, calladas por tanto tiempo, que parecen haber despertado de golpe y sólo pueden rasgar por salir con una desesperación maníaca. Hay gente que sólo es feliz arruinándose la vida.

S se acerca, lentamente, con seguridad. Es extraño, me susurro... hace dos días S era un mero recuerdo ofuscado con otras cosas. Su pequeña figura blanca trae un velo de maldad que poco a poco se propaga a su alrededor, corrompiendo des de el ánimo a la conciencia.
Bienvenida a casa, si esto es lo que querías. (¿?)

Pocas canciones me han obsesionado tanto. Esa clase de de desesperanza y dolor callado... casi resignado parte el alma. Me pregunto si podré sentirme triste rodeada de extraños y posibilidades. Me pregunto si te extrañaré para siempre.



Sempre he pensat que tot succeeix per alguna raó; el món seria un lloc massa cruel si no fos així, si realment tot el que patim és el resultat de milers de casualitats ajuntades.
Una sensació de dejà vu constant m'invaeix, és com si el present ja fa temps que estigués viscut però el futur en si no arribi mai, com si no n'hi hagués.


El temps ho cura i arrossega tot, menys aquelles coses que mai canvien.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Secreto


14 de junio y ya te has olvidado de que me querías. ¿O quizá estemos en mayo? Nunca caigo.
Tu ojo es un pozo negro de locura, pero la verdad es no estoy segura de que tengas. Quizá es que no lo tienes, y sólo veo las entrañas de tu cerebro, el fondo de tu mente.
El cielo está de duelo, la muerte me acompaña y me incita a avanzar hacia mi final. Ese que siempre veo a la vuelta de la esquina; se esconde pero está ahí, a cada instante más cerca que nunca antes. La luna tiene un velo de contaminación y fuego, porque todo está en llamas, desde mi amor hasta la muerte, desde el alma a la mente.

Te miro y sé que no te conozco; sólo eres mi yo más secreto.
Ven y fúndete conmigo.


lunes, 4 de julio de 2011

Y tú lo eras todo




Solías tener todas las respuestas y esa mirada perdida que sólo estaba para despistar. Solías ser la mejor de las zorras, como el ángle caído más bello o la píldora más mortal.

En esos tiempos el mundo era simple y tóxico. Y tú eras mi mundo. Vivíamos en la calle, pues éramos hijos de nadie. Comíamos corazones de paloma à la Matelote con vino de tetrabric mientras veíamos el mundo transcurrir el uno en los ojos del otro; mientras follábamos como locos en un rincón del cementerio, junto a la lápida de un psiquiatra suicida.
En esos tiempos el cielo estaba saturado en gases letales y gaviotas mutantes. Y tú eras mi cielo. Los partes meteorológicos anunciaban lluvia sin ceso y el ocaso de las almas (ambos buenos presagios) y cuando eso sucedía nos refugiábamos en alguna estación de autobús fantasma. Me gustaba la mirada de los futuros pasajeros entonces; tenían esa clase de mirada vacía y opaca, propia de los muertos y las muñecas de porcelana.
En esos tiempos la vida era fácil y triste. Y tú eras mi vida. El día a día, que no monotonía, se pintaba con una capa espesa de masoquismo existencialista, como si todo lo que hiciésemos tuviera un sentido más allá de todo. Nos creíamos superiores por ser lo más bajo según el criterio universal, y nos encantaba.

Sueles tener todas las respuestas y esa mirada vacía que sólo está  para advertir que tú ya no estás. Quizá la he jodido ahogándote este lunes tarde. Quizá tú eras mi ninfa de la pureza, mi ángel salvador o mi poción para la felicidad. Pero yo sólo quería tenerte conmigo.

viernes, 1 de julio de 2011

Mierda pseudoromántica

La luz se apaga. El cielo es rojo sangre con tintes de petróleo. Buen presagio. Las estrellas van a colisionar contra el asfalto, creando pequeñas explosiones de materia volando hacia ninguna parte. Tu mirada perdida en ninguna parte, pero taladrando mi alma. Mi alma que no existe, la falta de un cielo y un infierno nos da libertad infinita. Hace que podamos pasarnos la tarde follando o desmembrando vírgenes. Tú escoges. Tú siempre escoges, tienes esa alma muerta que parece darte derecho a vivir en otra dimensión, en otro universo. Ahora dicen que podría haber muchos otros universos. Me pregunto si en los otros el mundo será tan gilipollas como en el nuestro. Todo está podrido. Hasta los condones de látex de la papelera, están podridos. Tu mirada llena de vacío existencial está podrida. Las putas estrellas, desde su situación superior, están podridas.  Y van a colisionar, se acercan cada vez más rápido, sentenciándonos al impacto. Escribiendo una muerte rápida, de sangre y vísceras esparcidas. De almas muertas y mentes robadas. De dolor y alegría. Buena combinación. Escribiendo esta mierda pseudoromántica y existenciual que sólo significa que mi mente no da para más. Pero nada de eso importa, porque para entonces ya me habrás besado. La luz empieza a brillar.

viernes, 24 de junio de 2011

Para quien sea (y tú ya sabes quien eres).


La pulsación es fuerte, marcando el ritmo de la respiración, la lucha, el amor. La pulsación es la vida misma. Todo vibra y se mueve lento.
El cielo es tan azul que duele al mirarlo y cuesta imaginar que en ocho horas toda esa luz sea simple oscuridad. Hace esa clase de calor que no molesta, sólo acoje. Vamos en un coche, aunque eso poco importa, lo trascendental es el viaje, el camino estúpido hacia ninguna parte que nos lleva al centro de mi insospechada felicidad. Estás sentado a mi lado, aunque no conduciendo, pues nadie hace falta que lo haga. Esto es mi mente, y, si quiero que los coches se conduzcan solos, pues lo hacen. Creo que vamos a la playa, a ver ese mar de plata infestado de maleficios y leyendas.
Sonríes y sonrío. Almas muertas, inexistentes, resucitadas. Te diría que te quiero si no lo hubiera hecho ya mil veces. Te diría que todo es genial si no viera que tú ya lo sabes. Te diría mil cosas pero no hay palabras; las letras se escapan, ágiles y marchitas. Hay momentos donde las descripciones sobran.
Sonríes y sonrío. Y tu mirada, de café y coca cola me anima a ser feliz, como si no serlo en ese momento fuera un insulto hacia el universo. Ese jodido universo que, extrañamente, hizo que te encontrase.
Sonríes y sonrío. Siempre había creído que el echo de dos personas completándose mutuamente no era más que ser el uno impaciente y el otro paciente, uno alegre y el otro triste. Pero nada puede ser tan simple. La combinación perfecta es el mismo yin yang; tú jodiendo mis fantasmas y yo exorcizandos tus demonios.




No me gusta esta canción, ¿pero quién soy yo para discutir la perfección de este instante?

miércoles, 22 de junio de 2011

Colapso

Duérmete. Cierra los putos ojos y olvida lo que viste. Dime que me quieres, no me improta si mientes. Tú sólo murmúralo, no lo digas muy alto, a ver si los ángeles te oirán y bajarán de su apestosa comodida celestial para arrastrarte con ellos. Pues tú formas parte de su estirpe, aunque no lo sepas ni quieras admitirlo. Lo vi desde siempre, tenías alas en forma de corazón y mirada de zorra implacable. Pero tú dime que me quieres, no me importa si no es cierto, el auto engaño es el seno del que mama este nuevo mundo, forjado en hipocresía. El apocalipsis está cerca, eso también lo sabes. Tú lo sabes todo. El fin se aproxima con pasos suaves de gigante, pues la falsedad no se sostien de por sí sola demasiado tiempo. Y tú eres un rayo de luz, un puto rayo de luz. Miento. Tú eres la luz. Brillas como una mala puta, con esos ojos de zafiro estrellado. Y esa mirada me roba el alma, ya muerta, y le hace el boca a boca hasta que consigue que vuelva a pensar que el mundo tiene esperanza, aunque no todo el mundo la alcanza. Hay algo extraño flotando en el aire, como un aroma a muerte que va a asfixiarme. El sol se precipita sobre el horizante, el mundo va a colapsarse en 3... 2... 1... Pero a mí eso no me importa, tengo suficiente con que me digas que me quieres.


lunes, 6 de junio de 2011

Intuición divina


Soy atea practicante y doy gracias a Dios por haberme hecho así. Soy completamente cerrada en cuanto a creer en entes superiores que controlen nuestras vidas y, si es que los hay, son personajes realmente tristes, condenados a la soledad de no tener a ningún igual la lado o simplemente echan indiferencia hasta en la sopa. Siempre he considerado que la fe era simple ignorancia puesta en un pedestal, que sólo los cobardes se escondían tras ese velo.
Y, aún así, aquí estoy, vigilando de calzarme primero el pie derecho, segurísima de que la creación de un mundo tan completo y perfecto, tan bello y repugnante a partes iguales, no puede ser simple coincidencia, porque si lo fuera algo iría maravillosamente bien. Y sé por experiencia que nada va nunca bien, o si lo hace es para que el choque final contra el fondo sea más doloroso si cabe.
Las contradicciones se acumulan.
Pero, ¿sabes qué?
Que no me importa, que te miro a los ojos, seas quien seas -y tú sabes quien eres-, y quizá sí pueda llegar a creer en algo así como un hilo que aguanta las pequeñas casualidades que definen una vida. El azar guiado que nos acompaña quizá sea simple intuición, de esa ancestral y primaria, esa intuición primordial que conlleva la vida y en la que siempre he creído ciegamente. Y hasta aquí me ha guiado la mía, para bien o para mal, no me arrepiento de nada.




Sigo teniendo pesadillas, 
pero al instante de despertar se esfuman por tu culpa.

viernes, 27 de mayo de 2011

Pasar página





Había algo mágico flotando en el aire, quizá fuera el perfume a muerte o quizá nuestro futuro aplastándonos, acercándose con mas embestida que nunca.
-No creo en el amor.
-Lo sé, pero es mentira.
Me quedé un rato reflexionándolo, y admití que tenía razón. Como siempre.
-¿Sabes que te quise?
-También lo sé, pero eso se acabó.
-Cierto.
Sonreí, y fue de esas sonrisas que intentas esconder por miedo a que la felicidad se te escape por esa curva.
-¿Le quieres, verdad?
-Sí.
Pasó un largo silencio. Me habría gustado pensar, Jimmy, que te reconcomía que hubiera conseguido todo esto sin ti. Me habría gustado ver una sombra de envidia en ti, pero no fue así. El mundo seguía siendo una mierda, el mundo seguía dando vueltas como una mala puta y el mundo seguía sin merecer la pena, pero algo me susurraba que en el fondo nada importaba. Bueno, salvo una cosa.
-¿Seguirás necesitándome?-La voz de J sonaba algo triste, aunque quizá eran imaginaciones mías.
-No. No te necesito, pero tampoco me importa que sigas por aquí.
-Joder C, no te reconozco.-En cualquier otro momento eso habría sonado a decepción, yo había sido tu proyecto de mentalidad, lo sabía muy bien Jimmy, pero lo dijiste con algo casi parecido a la admiración, algo que jamás habías parecido manifestar hacia mi persona. No antes.
-No sé... ¿es esto felicidad?-Realmente esperaba que me contestaras, tú eras el único que tenía respuestas para estas cosas.
-Aún te queda mucho camino para eso, pequeña. Pero confío en ti. Aunque bien pensado no, no confío en ti, confío en él.
Lancé una carcvajada nerviosa al aire, había algo que me ponía los pelos de punta en lo que habías dicho, y no acertaba muy bien a saber qué era.
Jimmy simplemete dio media vuelta, con su pitillo entre los labios y esa mirada que era más vieja que el universo.

*   *   *   *   *

Siempre digo que las sombras nunca dejarán de seguirnos, que el pasado se nos graba a fuego en la mente y nada desaparece realmente. Pasar página es continuar en la misma historia. Pero ahí está J y aquí estoy yo. Y soy feliz porque ¿sabes qué? Todo brilla.

martes, 17 de mayo de 2011

A donde quiera




Guitarras desafinadas hacían vibrar el ambiente, el aire mismo temblaba, saturado de alcohol y adrenalina.
-¿Sabes? Te echaba de menos.-Tu voz pelada, fuerte para que te oyera por encima de la música.
-No me digas, ¿qué quieres que responda a eso?
-¿Qué es lo que tú piensas al respecto?- Estabas peligrosamente cerca de mí, como esperando o deseando que realmente me tirara encima de ti a las primeras de cambio.
-Pienso que nos hemos perdido, que somos niños grandes que tuvieron demasiados sueños y no pudieron cumplir ninguno. Pienso que nos escondemos el uno detrás del otro para no ver un mundo que nos da miedo; la responsabilidad no es el fuerte de ninguno de los dos, no queremos aguantar a nadie pero tampoco estar solos.
-Así que si no fuera porque somos unos vagos acabados tú ni estarías aquí.
-Tú menos aún cariño.-Por tu cara podía jurar que me hubieras despedazado ahí mismo si hubieras podido, pero ambos sabíamos que había cosas que tenías más ganas de hacerme que cortarme a trocitos. Pero no iba a caer. No esta vez.
-No paras de soltar juicios estúpidos sobre la gente. ¿Tanto te aburres? La música es buena, la nocohe es joven, como suelen decir, y ninguno de estos desconocidos se acordará de lo que hicieron hoy, tú incluida. Pensaba que estas cosas te la ponían dura.
-No sé, ¿será que he madurado?
-Usas esa palabra con demasiada soltura. Tú misma lo has dicho, somos casos perdidos.
-¿Tocada y hundida?
-No te pases de lista.- Creo que eso fue tu despedida. Te volviste y mezclaste entre la gente, la verdad es que ni me importaba. Éramos como imanes, ninguno podía escaparse por demasiado tiempo. Y la noche era joven, aunque yo me sintiera vieja desde hacía mucho.

*   *   *   *   *

- Escucha, a ellos sólo les importa de donde viene la gente y lo realmente importante es a donde va.
- Y tu a dónde vas?
- A donde quiera.

sábado, 14 de mayo de 2011

L'atrapasomnis

No soy la mejor de las personas, y sabes que jamás intentaré serlo. Pero esto no va sobre mí. Esto ni siquiera va sobre ti- mi atrapasueños-, o sobre nosotros. Hay algo que llega más allá.
La lluvia empapa un mundo de sombras. Todo brilla bañado en agua sagrada. Los fantasmas siguen y me seguirán para siempre, sólo porque he descubierto que no necesito que nadie los exorcice: forman parte de mí. Pero la luz no esconde la sombra, simplemente la ahoga, como si antes ni siquiera hubieran existido. Y tú eres una luz.
Somos pequeños centros de energía, como neones en la noche de este sitio que me reconcomía un alma que creía perdida. Y es que somos almas muertas, inexistentes, haciéndonos el boca a boca mutuamente, tratando de salvar insalvables. Pero eso no importa. Esto va más allá.
El sol se come el mundo. Brilla tan fuerte que parece succionarle la energía a un sitio que antes me parecía marchito, despreciable. Podrido. Un sitio que no podía tener sentido, ni metas. Pero no hace falta que las tenga. Porque esto va más allá.
No hay recuerdos, ni pasado. Sólo presente. Sólo tú y yo. Caminos en los que más vale perderse hasta que nos encontremos el uno al otro. Momentos grabados a fuego en el alma e instantes fugaces; y por una vez en mi vida quiero vivir. Quiero tener ojeras por tu culpa, y volver a casa con tu olor en la ropa. Quiero compartir manzanas y que la gente nos grite en los semáforos. Y esto ni siquiera va sobre nosotros. Esto es sobre el futuro más brillante que he visto en mi vida. El camino que nos queda.

Sólo el amor inalcanzable puede ser romántico, por eso esto jamás lo será. Porqué aquí estás tú y aquí estoy yo. Y todo brilla.
 





miércoles, 27 de abril de 2011

sábado, 23 de abril de 2011

Explosión



La adrenalina flotaba en el aire, cargada de sabor a tabaco y alcohol.
Tu pecho era un tambor. Sólo existíamos nosotros. La música martilleaba tímpanos y adormecía las neuronas. Debía ser el efecto "cerebros quemados", propio de las cercanías del verano.
Te movías como si la vida te fuera en ello, al fin y al cabo éramos una generación diseñada para esto: machaque físico y emocional sin sentido. Tu mirada era agotamiento y adrenalina pura. Tu mirada con ojeras y visión borrosa intentaba divisar algo en claro. Tu mirada se follaba a mi alma en cada pulsación y la jodía con los cambios de ritmo.
La energía acumulada se palbada en el aire, había cobrado vida como un ser más en aquel sitio y se había multiplicado para dar a luz miles de pequeñas explosiones que nos circumdaban. Pero en algún momento impreciso la conexión con los demás se había borrado del todo. Sólo existía tu mirada y ese martilleo interior que hacía explotar tímpanos y marcaba el ritmo de los polvos.
Sólo existíamos nosotros.

viernes, 22 de abril de 2011

Darkest Despair



La noche vestía de naranja incandescente, justo como tu mirada. Hacía tiempo que no te veía, supongo que te evitaba por masoquismo o por miedo, antónimos en mi mundo.
Nos sentamos cerca de la playa. El mar siempre me había producido una sensación de pánido que esa noche se había materializado en los huesos.
Algo iba mal. Algo iba jodidamente mal y podía leertelo en el alma.
-Hasta aquí hemos llegado.
El viento difuminó tu voz como el rojo carmín se come al azul intentando parir violeta.
Esperé con el corazón en la garganta, sin darme cuenta que hacía rato que te habías ido. No necesitábamos explicaciones, fue la primera y única vez que te vi llorando.
Y sólo fue un sueño.


-Quema tus sueños en gasolina, quítalos de tu mente con lejía si hace falta. A donde vas ya no te servirán de nada.

martes, 19 de abril de 2011

Salta



Tus uñas se me clavavan en la piel mientras tu mirada hacía lo mismo con mi alma. El sol se precipitaba sobre el horizonte y la ciudad, tan puta como siempre, se desplegaba a nuestros pies, vibrante y reluciente, como queriendo demostrar cuán poco importábamos nosotros en esos campos de asfalto y bosques de antenas.
-Saltemos.-tu voz resonó segura y fuerte. Sin dudar, porque tú nunca dudabas; era una de las cosas que más me gustaban de ti.
-¿De verdad quieres hacerlo?
-¡Claro! ¿Por qué no? ¿Quién lo dijo? Creo que estaba en la carta de suicidio de Kurt Cobain; "Es mejor quemarse que apagarse lentamente". Prefiero que esto acabe ahora, con los pensamientos borrachos en endorfinas y felicidad que encontrarme que seguimos juntos a los 40, con dos criajos egoístas a los que mantener y que no nos aguantamos más allá de la monotonía y costumbre.
-Así que piensas que estamos condenados.
-"Cariño", tu y yo jamás hemos tenido algo por lo que estar condenados, simplemente porque jamás hemos tenido nada.
-¿Y esperas que salte contigo por nada entonces?
-Sí. Espero que saltes conmigo. ¿Y sabes como estoy tan seguro de que lo harás? Porque esta nada es lo mejor que has tenido en tu vida. Esta noche que está a punto de llegar es lo único por lo que te has seguido levantando cada mañana todo este tiempo, sólo voy a sacarte de tu miseria.
Cierto sabor amargo se fundía en mi mente al unísono de tu sonrisa de grandísimo hijo de puta relucía en tu mirada. La discusión empezaba a ser jodida.
-Pero a ver, si tan poco te importa esto ¿por qué quieres saltar tú?
-Porque yo tampoco tengo nada mejor por lo que seguir despertándome cada mañana. No me digas que la idea no te pone.
-De acuerdo. Como siempre, caigo. Saltemos.
-¿Contamos hasta 3 o...?
-No seas mariconazo. Saltemos y punto. Ya mismo.


No hubo caída ni impacto, quizá porque no salté. Vi tu figura precipitarse al vacío, a los pies de esa ciudad maldita; aún me pregunto por qué no fui capaz.


Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea, y en los tuyos había demasiada esperanza. Esperanza por encontrar algo de esperanza, malditas paradojas de la vida.