miércoles, 19 de enero de 2011

Metas

El echo de saber de donde proviene me está nublando la mente.
El que sepa que la psicopatía es para ahogar el dolor emocional no significa que deje de funcionar. No quiero que deje de funcionar.
Cuando todo se precipita, cuando todo se desmorona y no tengo apoyo, porque no, nunca he tenido un maldito apoyo, siempre he sido yo, sola. Y puedo seguir así. No necesito nadie que me diga que estará ahí, me basto. Pero cuando todo empieza a joderse, necesito seguir adelante de alguna forma, tener un objetivo. Mi meta. Mi plan hacia la felicidad. Unas pautas que me dicten qué coño puedo hacer con esta vida que no pedí pero en la que me he visto tirada.
Y sí, mi plan es el mundo. Voy a ser ambiciosa por una vez en mi vida. Quiero cambiar el mundo. Sé que no puedo, pero quiero hacerlo. Y con eso me basta.

Ceguera

-C, antes mencionaste algo así como una psicopatía fingida. ¿A qué te refieres?
-Bueno, el tema es algo confuso. Tú no formas parte de esa movida aunque en teoría deberías entenderlo, he encontrado gente con los mismos... llamémoslos síntomas, pero no tan fuertes. Es... como una obsesión por lo malsano, la muerte, el odio... las ganas de crear dolor para ahogar el propio. Una especie de pánico encubierto con sadismo.
-¿Sientes eso?
-Contínuamente, J. No dejo de repetirme que va a pasárseme, pero luego hay algo... una cosa estúpida que hace que cambie completamente de opinión y vuelva a lo de antes.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo que sienta desprecio hacia mi en los que representa que deberían quererme, soy hipersensible a la negación.
-Así que según tú... ¿es un escudo?
-Sí, bueno, si ni yo misma me acepto, ¿cómo va ha hacerlo otro? No sé, intento no pensar mucho en el tema, al fin y al cabo estoy en una época de mi vida bastante... no sé, ¿buena? A ratos.
-Volviendo a lo de antes... ¿por qué te sientes culpable por desear ser amada? Y no me digas que por que no te lo mereces, ambos sabemos que no es verdad.
-Bueno, podría decir que es otra forma de encubrirlo, porque... ¿sabes? Soy yo la cerrada, la que le tiene pánico a cualquier tipo de relación. Que aparte a al gente sin más y luego quiera que se me acerquen es una hipocresía total.
-Todo el mundo es hipócrita.
-Cierto, pero creo que debo intentarlo al menos.
-Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso.
-Lo sé.


            *   *   *   *

-¿Sabes, J? He soñado que la palmabas.
-¿Cómo era?
-Bueno,  confuso. Yo trabajaba para alguien, ya sabes, algo así como asesina a sueldo, lo de siempre. Tú sabías demasiado y yo te degollé.
-¿No será por las conversaciones?
-Seguro.
-Así que piensas que llegará el momento en el que inevitablemente la oscuridad de tu interior me engulla como ha pasado con las otras voces.
-Exacto, ha pasado antes. Es como si fuera perdiendo partes de mí misma por el camino. Como tú, que no eres yo pero formas parte de mí, oigo tu voz diciéndome lo que puedo permitirme arriesgar y lo que no. Barajando posibilidades. Creo que eres una parte de la cordura... no, la cordura no, la posibilidad de llegar a ser feliz, que me queda.
-C, no te voy a dejar.
-Claro que no, yo te controlo, sin mí no existirías. Pero si fueras un ente ajeno a mi mente lo harías, como todo el mundo lo hace hacia todo el mundo. Es ley de vida. Nada es para siempre. Pero la cuestión no es si tú vas a dejarme o no. La cuestión es si mi oscuridad interior no va a engullirte, como pasa cada tanto con algo que me importa.
-Así que la voy a palmar. Que forma tan bonita de decírmelo.
-Oye, J, no te las des ahora de persona real con sentimientos. Sólo estás ahí para mantenerme a flote. Así que cállate de un puñetera vez.
-Vale, estás transcribiendo esto para hacer una entrada en un blog de mierda que se llama Conversaciones con Jimmy ¿y me dices que me calle?
-Touché.
-No te preocupes, ya sabes, soy de los pocos que lo entiende todo.
-Lo que sea.
-Deja de rayarte.
-Hablar con gente imaginaria no ayuda.
-Lo sé.

lunes, 17 de enero de 2011

Volando solo (IV)

Recuperando angustias y fes

Me complace, es abrumador
Ya no caigo borracho de la barra
Ahora soy un puto pingüino violador
Ya no toco sandeces con mi guitarra

Me pongo traje y llevo limpia mi vena
Porque a ella le gustan decentes
Ya no fumo ni follo en la arena
Las razones son ya evidentes
Ahora voy a ‘reuniones sociales’
Y ya no vomito entre los matorrales.

La invité a ir al bar de la esquina
Hay buena música y alguna juerga
Entré y estaba esa puta... tan divina...
La oí incluso encima de la jerga
Pronunciando palabras que ya sabía
Con su melena rubí y ojos café
Despertó en mí la olvidada fantasía
Y en la vieja miserable vida, mi fe

Quise ponerme hasta el culo de nuevo
Paso de intentar roerme el corazón
Paso de ir de cutre ligue del placebo
¡Pásame un poco de mi salvación!

Quise volar la ciudad de nuevo
Prender fuego al mundo y arder con él
Quise que me echaran del bar, -ahora bebo-
Sentir de noche las olas en mi piel

Volando solo (III)

Salvaciones artificiales

¡Inexpertos turistas! Me ‘ayudaron’
Nunca saben qué traen entre manos
¿Luz? ¿Limpieza? ¿Dónde me dejaron?
¡No me desintoxicareis, gusanos!

No podían dejarme morir en paz
Toda razón, olvidar a esa puta
Su voz no se va, no soy capaz
Nada vale, ninguna substituta

De pronto, una luz, ángel fugaz
Llevando uniforme de enfermera
Y una mirada, pícara, vivaz
Tiene poderes de curandera

Mi hábil, rápida transformación
En hombre respetable y decente
Y mi salvadora en alto tacón
Me llevaron al camino inteligente

domingo, 16 de enero de 2011

Huir



Hay momentos que quedan inevitablemente grabados en la memoria. Imágenes atemporales que nos persiguen de por vida.
Tu mirada oscura clavada en la mía de una forma peculiar, como si me estuvieras estudiando y te perguntaras dónde meter a un trasto como yo. En qué rincón de tu vida encajaba o dejaba de hacerlo.
El suelo se sentía frío bajo nuestros pies descalzos, pero no parecía importarnos en ese momento, y la lluvia que nos salpicaba de lejos le daba al cielo un aire de apocalipsis, como si en lugar de limpiar el agua sólo se dedicara a corroer los sueños de un mundo demasiado podrido. Pero eso no importaba. En ese instante sólo estaba tu mirada, el poder flotar en esos extraños destellos castaños, dulces, fríos, fuertes.
Una sensación de deja vu se plantó en mi mente, y en ese pequeño y fugaz momento habría jurado mil veces que moriría por seguir así para siempre, con ese miedo constante que se tiene al ser feliz; al darte cuenta que por ley de vida las cosas sólo pueden empeorar.
El ambiente estaba cargado de un olor a alcohol caro y fragilidad, como si la situación por si sola fuera demasiado inverosímil para sostenerse, como si mi mundo perfecto de arena fuera a desplomarse al unísono del agua salpicando los tejados de ese maldito sitio.
Empezaste a temblar. Tenías la misma expresión de fuerza y tranquilidad de siempre, pero estabas temblando.
Sin darme cuenta de lo que hacía me acerqué y perdí mis labios sobre los tuyos. El mundo empezó a girar, ya nada tenía sentido ni parecía necesario que lo tuviera. Sólo quería huir.
El exterior se presentaba como el mismo fin. El viento parecía querer destruirlo todo. Como si hubiera adivinado nuestras mentes y hubiera decidido por fin hacernos libres.

Elige




Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc. y abrelatas eléctricos.
Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva con maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos colores.
Elige el bricolaje y preguntarte quien coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a hartarte de concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.
Elige tu futuro. Elige la vida.
Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?
Yo elegí no elegir a vida. Yo elegí otra cosa.
¿Las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

Volando solo (II)

Ven y llévame

¿Y de pronto tú te me apareces?
Ah, no, es un cartel de McDonals
Sin mi whisky todo son sandeces
Como el vagabundo bailando vals

Y el no volver a mi bar, me matas
¿O eras tú, culpable de mi locura?
Vuelvo a vivir si te abres de patas
Y veo tu mirada sin cordura

Y volando solo, ven y llévame
¿Abducido por las cucarachas?
Padezco un estúpido derrame
¡Los putos enanos verdes fachas!
Tu recuerdo regresando a rachas...

Y el a ti despistarte me salva
Muerta cordura ya cerca el alba.
E intentando lentamente, me alzo...

¿Y esa niña pedófila calva?


* * * * *

Invulnerable

Sólo soy una de esas estúpidas niñatas que al no permitirse llorar por miedo al rechazo encierran todo lo que pueden dentro de sí. Después llaman vacío a toda es mezcla de sentimientos confusos que no se atreven ni a susurrar y se creen sofisticadas. Creen que al no demostrarlo nada les importa realmente, que nada les afecta y son invulnerables, pero con el más mínimo soplo sienten sus mundos derrumbarse. Universos de tristeza aplastan la mente hasta convertirlo todo en un despojo de vísceras sangrientas, hasta que sólo queda el odio frío más allá de la razón, que les impide ver la verdadera razón de su desgracia. Algo que puede ser tan simple como una mirada, una palabra mal dicha. Algo que se niegan a entender quitándole importancia y convirtiéndolo todo en un exagerado dolor que no es más que la acumulación de esa rabia que no conduce a otro lugar que el infierno de tus inquietudes.
Pero una vez visto y entendido todo eso... la recuperación debería ser factible. Debería. La visión de todo eso no lleva más que a un círculo de autodesprecio total, un odio redirigido hacia mi persona con tal fuerza que si la mente pudiera doblar cucharas, mi cabeza habría estallado en millones de pedacitos que luego habría juntado de nuevo, sólo para repetir la jugada, para sentirme borrada de la faz de un mundo asqueroso, y que, aún así, no merezco.



És massa ilús creure que no hi ha res que no es pugui parar...

Volando solo (I)

 Sucia calle

¿Por qué me escondo? Si mi sol se fue,
Quizá mañana me sienta mejor,
No me tumbo o me congelaré
Y me echaron del bar, que impudor

¿Por qué sigo aquí?, ¡mi chute, mamá!
Sucia calle, todo mi colchón
¿Te sientes mejor? Se pasará
Bellos delirios, toda razón

¿Y por qué veo tantos colores?
Falta tu brillo ya intermitente
Los putos pingüinos violadores
Y mi mierda vida indecente.

¿Por qué me enganché? Ya no me acuerdo
Ah, sí, te hace sentir superior
Y se va tu doliente recuerdo
Para mi cerebro auto agresor

¿Por qué despierto en oscuridad?
Creo que he dormido sobre mi vómito
Me miran con asquerosidad
Y yo ya he olvidado tu cuerpo indómito

martes, 11 de enero de 2011

Libérate de ti mismo

-Hola
-Hola, J
-¿Cómo te encuentras?
-¿Qué representa que debería responder a eso?
-No sé, depende de cómo te sientas.
-Bueno..., no sé, ¿puedo contar algo aleatorio sin más? Creo que me ayudará.
-Claro
-Mm..., hoy me acordé de algo de mi infancia a lo que nunca había prestado atención. Había una niña, no me acuerdo de cómo se llamaba, tenía unas gafas gigantes y aspecto de que se iba a caer al primer roce. Yo me peleaba con los imbéciles que se metían con ella. Recuerdo que a los 7 años, después de venir aquí y enterarme de que todo el mundo había creido conveniente que ella repitiese curso, me sentí culpable.
-¿Por qué me cuentas precisamente esto?
-No sé, tenía que sacarlo, supongo.
-Entiendo.
-Bueno, ella me gustaba, siempre he pensado que todos nosotros, los marginados o los raros, como sea, tenemos que apoyarnos. No sé, en el fondo siempre me sentí diferente, siempre he tenido esa especie de obsesión por contradecir todo lo que me rodea. Si el mundo está feliz yo debería estar triste. Creo que esa es una de las razones que me han echo ser una inadaptada.
-¿Cuáles son las demás?
-No estoy segura, hay muchas cosas, ¿sabes? Bueno, desde siempre creo recordar que me gusta más vivir en mi mente que en el mundo. Es algo extraño, me encuentro con unos amigos por la calle, caminamos y reimos y de pronto me asalta el pensamiento de que en el fondo sé que me lo pasaría mejor en casa, creándome mis fantasías, huyendo del mundo. Hay gente a la que parece que le resulta fácil esto, vivir por la piel, para mí es estresante.
-¿No será por que en realidad es un bloqueo emocional?
-Quiza, quién sabe.
-Me refiero a que, bueno, estoy en tu cabeza y sé que en el fondo eres una persona sensible, con un gran sentido de la responsabilidad, no sobre ti misma, pero sí sobre los demás, y eso te crea ansiedad sobre todas las cosas que no controlas, que crees que deberías arreglar.
-No creo, a veces siento una ansiedad terrible sin razón, es verdad, pero creo que todo esto no es más que una manera de demostrarle a mi padre lo que valgo, ¿sabes? El típico caso donde hubieran querido que fuera tío. A causa de esto me esforcé muchísimo por gustarle y para que me quisiera, hasta que un día me di cuenta de que no era el superhombre que me había creído. Sólo otro imbécil, como todos.
-Así que te decepcionó.
-Algo así, supongo que es normal.
-¿Le has contado todo esto a alguien más?
-No, nunca, pero bueno, tú eso también lo sabes, y supongo que con mis antecedentes hubiera debido.
-¿Antecedentes?
-Sí, bueno, la obsesión que tenía con la muerte, el intento de suicidio, supongo que es algo por lo que todo el mundo acaba pasando tarde o temprano, no sé. También estuve varios años con depresión, ahora creo que me encuentro en la línea del amor/odio hacia mí misma, una especie de necesidad primaria de reafirmarme como persona y el deseo de sentirme eliminada del mundo, de convertirme en la nada. El nirvana.
-Y ese deseo... ¿lo calificas como autodesprecio?
-Ya no sé cómo lo llamo, es simplemente... que no siento que merezca nada realmente, ¿sabes? ¿Qué he echo para merecerlo? ¡Nada! Creo que me siento culpable por desear cosas.
-¿Qué tipo de cosas?
-No sé... como querer dejar de estar sola, empezar a vivir mi vida...
-¿Dejar de estar sola?
-Sí, bueno, encontrar a mi alma gemela o algo. No, en el fondo no creo en eso, sólo quiero saber cómo es ser lo más importante del mundo para alguien. Creo que nunca lo he sido.
-¿Te culpas por desear eso?
-Sí, claro, como ya he dicho antes, no he hecho nada para merecerlo.
-¿Y los demás, qué han hecho para merecer que tú hagas eso?
-¿Quién ha dicho que lo haga?
-Por como hablas.
-Bueno, entonces supongo que es algo de complejo de inferioridad, quién sabe.