Vamos a olvidarnos de las pequeñas obsesiones y muecas y días de risa. Vamos a olvidarnos de cómo imaginar lo que nunca sucedió una y otra vez. Y luego otra. Vamos a imaginar el mundo sin nosotros mismos y sonreír, peores tragedias habrá.
viernes, 18 de mayo de 2012
Días de risa
Vamos a olvidarnos de las pequeñas obsesiones y muecas y días de risa. Vamos a olvidarnos de cómo imaginar lo que nunca sucedió una y otra vez. Y luego otra. Vamos a imaginar el mundo sin nosotros mismos y sonreír, peores tragedias habrá.
lunes, 7 de mayo de 2012
A ti, seas quien seas,
(y tú ya sabes quien eres):
Sólo te pido que me recuerdes, que no me dejes ir siendo otro fantasma perdido en un mar de circunstancias. Y te prometo que me convertiré en la persona que tú me creías ser.
Y manzanas y burros y verde y chocolate y Barcelona y comida china y vestidos y viento y playa y tardes de lluvia y agua demasiado salada, y semáforos y disculpas y llamadas y distancia y quilómetros que parten el alma y trenes y gente con la mirada extraña y dragones y anillos y caídas del sofá y noches de hablar y pelis y bizcocho quemado y toallas y mensajes y bromas y pensar en mundos mejores y libros y algún que otro beso y te quieros y promesas, e inseguridad
y fin.
viernes, 4 de mayo de 2012
Aislamiento
Quiero ver la belleza del mundo. Quiero ser especial a todo coste, ése es mi mayor crimen. Perderme y perderte. Encontrarme perdida. Matarte si no puedo tenerte. Morirme antes que despertarme con cuarenta tacos, una vida y reflejo comunes.
Hace tanto tiempo que no conecto realmente con nada que parezco olvidarlo, me alejo cada día un poco, cada instante trae más aislamiento.
Quizá quiera ver cosas en el mundo que no existen. Quizá quiera creer en alguien con tanta fuerza que la decepción no sea más que el fin inevitable a cada paso.
Me pregunto si mi realidad tiene algún sentido aparte de la huida.
No me habléis de dolor hasta que no entienda el masoquismo como simple entrenamiento del alma.
Diez años de este ahora sin edad...
Algún día empezaré de zero. Algún día me olvidaré de todo, incluso de quien soy y de lo que me ha hecho ser así. Me olvidaré de ti, de todas tus sombras, juegos y señales, del dolor, del sabor de la vida y ese olor a invierno que se siente en octubre. Me perderé todos los partidos y se me borrarán todas las canciones y las marcas y los sueños que nos hacían diferentes no serán más que pequeños impulsos ahora estúpidos, en otro tiempo trascendentes. Conseguiré ser otra persona, con otra cara y otro nombre, pensaré otras cosas y no habrá más miradas de compenetración con el pasado ni más recuerdos de lo que nunca sucedió.
Algún día veremos que nada tiene sentido.
martes, 24 de abril de 2012
Mujeres
El pensamiento del sexo como algo prohibido me excitaba más allá de toda razón. Era como un animal aplastando a otro hasta la sumisión. Cuando me corría sentía como si fuera en la cara de todo lo decente, blanca esperma resbalando por las cabezas y almas de mis padres muertos. Si hubiera sido mujer seguro que hubiera sido una prostituta. Como había nacido hombre, anhelaba constantemente mujeres, cuanto más guarras mejor. Y sin embargo las mujeres, las buenas mujeres, me daban miedo porque a veces querían tu alma, y lo poco que quedaba de la mía, quería conservarlo para mí. Básicamente deseaba prostitutas, porque eran duras, sin esperanzas, y no pedían nada personal. Nada se perdía cuando ellas se iban. Pero al mismo tiempo soñaba con una mujer buena y cariñosa, a pesar de lo que me pudiera costar. De cualquier manera estaba perdido. Un hombre fuerte pasaría de ambos tipos. Yo no era fuerte. Así que continuaba bregando con las mujeres, con la idea de las mujeres.
Charles Bukowski, Mujeres.
viernes, 6 de abril de 2012
No te espero
A veces siento que todo lo vivido está muy lejos, como si fueran los recuerdos de otro que acaban por equivocación divina en mí.
No espero nada de ti. No espero una mirada, ni tu corazón, ni siquiera un "espero que todo vaya bien". No espero tu vida colgando de mis manos ni que te esfuerces en hacerme creer que el mundo no es algo tan jodido como creo y sé que es. Nunca espero que me esperes, nunca dependo de ti. Sólo me pregunto cómo pudiste atreverte a volverlo todo cenizas, cómo fuiste capaz de clavar tu pupila al vacío, incluso cuando no había más que meteduras de pata.
martes, 27 de marzo de 2012
Funeral
Hace un día bonito. Es como si la luz hubiera vuelto después de mucho tiempo, hace calor y todo parece estar más vivo, más vibrante que antes. ¿Antes de qué?
Cierro los ojos y vuelvo a verte. Siempre me pasa, aunque no sepa quien eres. Me pregunto si algún día, al atreverme a ponerte nombre y cara, seguirás siendo tú, sombra anónima, o si desaparecerás como humo.
Estás en un cementerio, cerca de una de las decenas de tumbas, todas blancas. La brisa suave retuerce la hierba, bien cortada. Todo es tan perfecto que no me parece más que plástico. Es como si alguien te hubiera cogido y pintado una mueca inexpresiva, de cabeza de muñeca arrancada, y te hubiera puesto en un paisaje de paz y sueños perdidos. Tan macabro.
Cruzas tu mirada por el lugar hasta toparla con la mía para diseccionarme. Desprecio a los que intentan meterse en mi cabeza sin ser invitados. Te quedas observándome des de lejos como si fuera un bicho raro que hubiera que sacar de un sitio santo como ése. Aún así, el contacto sólo dura un instante, al segundo te giras y vuelves a mirar la tumba que tienes cerca. De pronto, hay algo magnético en esa lápida, como si todas las respuestas estuvieran ahí. Me acerco sin notarlo siquiera; me pregunto si, si me lo propongo, seré capaz de controlar mi cuerpo. Aún la ligereza de mis pasos hay algo fatídico, y es que el espacio y tumbas que hay entre tú y yo parece multiplicarse. Empiezo a correr y esta vez todo el peso del mundo me cae encima para desear que cada paso sea el último. Corro hasta que mis piernas arden y mis venas bombean ácido de batería y luego sigo corriendo, pero me pierdo en la oscuridad mientras la tumba y ese paisaje tan falso se pierden en la lejanía.
En el instante en el que decido rendirme todo el cansancio desaparece y me planto ahí, yo sola, en medio de ese vacío, observando cómo el cementerio y esa luz tan perfecta están cada vez a más y más distancia para oír una voz, aguda y pequeña, que no hace más que repetir la misma estupidez.
A veces te adoro tanto que me olvido de que no existes.
"No te reconoce."
miércoles, 14 de marzo de 2012
Sombras
El tiempo no existe, se funde con el espacio en el azul cobalto del cielo. De ese cielo que tampoco existe, porque no hay nada que exista sin que se crea en ello, y ya nadie cree en el cielo, como tampoco creen en la humanidad, la mente y el alma.
Aun así hubo un tiempo en el que sí creíamos en que se podían mover montañas con un pestañeo, en la magia o en la salvación de lo insalvable; el amor. Hubo un tiempo y hubo gente que lo sostuvo, porque sin nadie que cuente los segundos que pasan nada tendría sentido.
Somos todo y somos nada. Fuego y agua. Cielo y tierra. Mente o alma.
Sombra A
El cielo es rojo carmín y se refleja en su mirada. Cadáveres de sueños pasados se deshacen como telarañas por doquier, pues a diferencia de la aburrida Tierra, ese lugar sí tiene un material del que se tejen los sueños; es algo frágil y corrompible. Su figura, esbelta, no puede ser otra que la de una sombra; fantasma del remordimiento. Ni siquiera existe, pero eso no es problema para anhelar. No sabe cuánto hace que está ahí; siente el paso de las horas como fuego en el alma, cada vez más fuerte, cada vez más eterno. Hay algo que falla, algo que siempre ha fallado en ese sitio, que no es más que consciencia, que no es más que emoción.
La música empieza a sonar, y ella baila con el aire y hace que se retuerza, vibrando sin esfuerzo.
Sombra B
El cielo es azul cobalto y se refleja en su mirada. El océano a su alrededor es infinito, pero no es agua lo que lo forma, sino palabras. Y es que ahí las palabras tienen material propio, algo fuerte y persistente, inmortal. Su figura, esbelta, no puede ser otra que la de una sombra; fantasma de lo que nunca sucedió. Ni siquiera existe, pero eso no es motivo para no llorar. Y sus lágrimas se funden con el océano de sus pies en algo extraño; la soledad de ese sitio se puede leer en cada molécula de su cuerpo. Hay algo que falla, algo que siempre ha fallado en ese sitio, que no es más que consciencia, que no es más que pensamiento.
La música empieza a sonar viniendo de ninguna parte.
Y esa música, sin sílabas ni melodía, no es más que un simple mensaje. Y ambos son uno sin saberlo. Ambos se funden, se aman, se necesitan más allá de la muerte o cualquier parámetro descriptible. Sin saberlo. Porque la perfecta complementación no viene del negro y el blanco, del odio y el amor. Todo radica en la mente y el alma; tú jodes mis fantasmas, yo exorcizo tus demonios.
sábado, 3 de marzo de 2012
Carta a cualquiera de mis fantasmas
A ti, seas quien seas (y tú ya sabes quien eres):
Siempre he pensado que es divertido ver como, en mi mente, nadie es más que una sombra, un símbolo de mi nada. Deshumanizo a las personas para extraer sensaciones propias; quizá sea ésta una de las peores formas de matar porque, al final, nunca recuerdo a nadie: sólo me queda su reflejo en mí misma, lo que significó.
Quizá nunca vuelva a sentir tu fuerza interior, ésa que compartías sin pedírtela siquiera. Quizá a base de sarcasmo mental sea algo más fría a cada día, y quizá nunca dejaste de ser sólo un fantasma, como todos los demás. Te pienso y te anhelo, para buscarte luego en mis pesadillas y pedirte perdón, para sentir sólo un ratito más esa fuerza tuya, cálida, sin límites. Tan tierna.
A veces me descubro pensando en si algún día te quise a ti, seas quien seas, aunque sólo fuese un poquito. Si ese amor llegó a ser, al menos una vez, algo altruista.
Y es todo mentira. No se puede amar sin egoísmo, ni se puede dejar de querer lo necesitado.
Quizá te eche de menos y jamás me lo oigas.
Hasta la próxima, Infinito.
viernes, 2 de marzo de 2012
Vienen los alienígenas
Recuerdo los veranos que me pasaba encerrada en el desván de la granja, raspando el jabón contra el suelo de madera oscura, haciendo marcas que se me antojaban alienígenas.
A veces me pregunto si hace falta algo más que empeño para salvar la Tierra.
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